Los mayas olvidados de Sac-Bahlán: cómo la ciencia y la memoria rescataron al pueblo que nunca se rindió - Milenio
El proyecto, codirigido por expertos de las universidades de Winthrop, EUA, y Rissho, Japón, suma la participación del INAH. | Foto Josuhé Lozada, Leticia Sánchez Medel Ciudad de México / 29.07.2025 16:30:45 Únete al canal de Milenio 0 Agregar Milenio en En la profundidad de la selva chiapaneca, donde el tiempo parece haberse detenido, custodiando los ecos de un pasado rebelde y lleno de valor, la naturaleza aún protege historias silenciadas por siglos, y ahora emerge el hallazgo extraordinario de Sac-Bahlán, la última ciudad de los mayas rebeldes que se negaron a ser conquistados, un santuario de esperanza y resistencia que desafió al olvido y a los siglos de silencio impuesto.
El arqueólogo mexicano Josuhé Lozada Toledo lleva en exclusiva a los lectores de MILENIO a un viaje fascinante a través del tiempo y la arqueología para conocer cómo este pueblo guerrero resistió la dominación española, guardando su cultura y dignidad. Más que ruinas, Sac-Bahlán es un testimonio vivo de lucha y de fuerza indómita de un pueblo que nunca se rindió.
El arqueólogo mexicano Josuhé Lozada y elementos del equipo de investigación | Especial ampliar Te recomendamos Localiza la posible última ciudad de los lacandones rebeldes de Chiapas, los últimos mayas: Sak-Bahlán ¿Qué es Sac-Bahlán?Sac-Bahlán no es solo un sitio arqueológico, es la memoria viva de un legado que pulsa con la fuerza del jaguar blanco, invitando a redescubrir las raíces y a honrar la voz de quienes resistieron hasta el último aliento.
El investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), comparte su viaje fascinante y su particular modelo predictivo que utilizó en el proyecto codirigido por los también doctores Brent Woodfill, de la Universidad de Winthrop, Estados Unidos, y Yuko Shiratori, de la Universidad de Rissho, Japón. Su trabajo los llevó a descubrir ese insólito lugar, donde la historia y la naturaleza se entrelazan en una narrativa extraordinaria.
Localizan la que podría ser la última ciudad de los lacandones rebeldes de Chiapas, Sak-Bahlán. Foto Josuhé Lozada ampliar ¿Cómo fue el descubrimiento de esta ciudad maya?¿Cómo localizaron un sitio tan esquivo después de tantos años?Fue un trabajo arduo y apasionado de más de una década. Ha sido la exploración más pesada que he tenido en mi vida. La clave fue combinar archivos históricos con tecnología moderna. Un libro fundamental fue La paz de Dios y del rey del historiador Jean de Voz, que nos dio pistas sobre la existencia de Sac-Bahlán. Utilicé crónicas como la del fraile Diego de Rivas de 1698, detallando caminatas por la selva, navegaciones por ríos y referencias geográficas para generar un modelo predictivo con sistemas de información geográfica, tomando en cuenta la topografía, la vegetación y la velocidad del desplazamiento.Posteriormente, tras varias expediciones y con la colaboración internacional, verificamos en campo esa área donde se encontraron evidencias arqueológicas que correspondían con las descripciones históricas: estructuras diminutas de piedra, restos cerámicos, obsidiana y hasta las bases de una pequeña iglesia establecida por los españoles.¿Qué importancia tiene este hallazgo?
¿Qué desafíos enfrentaron durante las expediciones para llegar a Sac-Bahlán?
"Fue un trabajo arduo y apasionado de más de una década" | Foto: Especial ampliar Los pasos a seguir tras el descubrimiento de Sac-Bahlán¿Qué implicaciones tiene este descubrimiento para la preservación del patrimonio en Chiapas?El hallazgo abre la oportunidad de trabajar de la mano con las comunidades locales para proteger este patrimonio olvidado. La arqueología no puede ser solo de las instituciones: las comunidades son custodias naturales del legado cultural. Juntos podemos crear conciencia sobre el valor de estos sitios para la identidad y memoria colectiva. La cultura y la naturaleza están intrínsecamente vinculadas, como decía un anciano lacandón: “Cuando cortas un árbol, una estrella cae del cielo”, una metáfora que refleja cómo al dañar la naturaleza se pierden las raíces de nuestra historia.¿Qué sigue ahora en el proyecto arqueológico de Sac-Bahlán?Estamos planeando futuras temporadas de campo para realizar excavaciones y sondeos, así como usar tecnología líder como el LIDAR para mapear la zona bajo la vegetación y detectar estructuras ocultas. Queremos confirmar la extensión real del asentamiento y buscar artefactos metálicos que nos den pistas sobre el intercambio comercial con otras culturas y el contacto con los españoles. Este trabajo aún tiene mucho que revelar y estamos esperanzados en aportar conocimiento para futuras generaciones.¿Qué siente cuando piensa en todo este camino recorrido y en el hallazgo de Sac-Bahlán?Es una satisfacción inmensa, un sueño realizado después de años de trabajo, desvelos y caminatas bajo el sol de la selva. Saber que pudimos darle voz a un pueblo olvidado y aportar a la historia de Chiapas es un honor. Aprendí que la tecnología ayuda mucho, pero nada reemplaza conocer el terreno, caminar, observar y sentir la conexión con la tierra y sus relatos. Espero que esta historia inspire a otros a valorar y proteger nuestra herencia ancestral. Alrededores del lago Miramar. Foto Josuhé Lozada ampliar Te recomendamos Los mayas: verdades, mitos y malentendidos sobre la gran civilización mesoamericana Descubren tres ciudades mayas de casi tres mil años de antigüedad hc


